La prueba de este día es la renuncia, rendir mis sueños a lo Alto sabiendo que podrían no ocurrir.
Esa conciencia es fútil, la vida misma es el mayor sueño, y cuando abres tus dedos cerrados el ave puede volar de nuevo.
Darte es la respuesta.
Cierro mis ojos y la paloma blanca abres sus alas al sol, hacia la luz suprema donde mis ojos ya no la siguen, entiendo que mi respuesta es el calor entre los dedos, su aroma remanente y el valor de dar un nuevo paso hacia el cielo.
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